En Cancún, el caso de Fátima Aldana ha generado posturas encontradas entre colectivos y activistas. La joven madre sostiene que salió de Quintana Roo con su hija por temor a su expareja, mientras el padre rechaza los señalamientos de violencia y pide que se esclarezca la situación de la menor.
La controversia ha llegado a protestas y bloqueos. Organizaciones que respaldan a Fátima exigen investigar sus denuncias de violencia familiar y garantizar su seguridad, mientras otros colectivos apoyan la exigencia del padre de conocer el paradero y las condiciones de la niña, así como revisar el cumplimiento de las resoluciones judiciales que, según afirman, existen en el caso.
Las preguntas centrales siguen abiertas: ¿qué medidas de protección se solicitaron o dictaron? ¿Cuál es el alcance de las resoluciones judiciales mencionadas por los colectivos? ¿Qué han verificado las autoridades sobre la seguridad de la menor? Sin acceso a los expedientes ni a una postura oficial que responda esos puntos, sería prematuro presentar como probada una sustracción o desestimar las denuncias de violencia.
Fuente: La Extra de Quintana Roo



